martes 12 de abril de 2011

"LA NATURALEZA NO OBEDECE A TUS EXIGENCIAS"-OSHO



La naturaleza sigue su propio derrotero.

Ese es el significado de esta frase:

Para todo hay un momento propicio. Espera. Haz lo que tengas que hacer y después espera.

No pidas un resultado inmediatamente. El mismo hecho de pedir demorará el fenómeno cada vez más.

Espera con paciencia, pasivamente pero en estado de alerta y observación, como el campesino. Así, las cosas se darán.

Si andas de prisa, errarás. Si vives pendiente del tiempo, no podrás entrar en la meditación, porque la meditación es atemporal.

Recuerda siempre:

Las cosas se darán cuando estés listo, y estarás listo cuando llegue el momento propicio.


Un joven me dijo:

"Estoy muy tenso" (y los jóvenes necesitan estar tensos). "Quisiera desapegarme".

Eso equivale a pedir algo cuyo momento aún no ha llegado.

El joven debe sentir apego. A menos que haya vivido el apego, le será imposible avanzar hacia el desapego. Si te impones el desapego, harás de tu vida un caos al dejar pasar el momento propicio para el apego. Entonces, el desapego se convierte en un esfuerzo fingido y cuando llegue el momento del desapego en la vejez, esa parte suprimida estará allí suspendida como una niebla. Entonces, sentirás miedo ante la proximidad de la muerte. La parte suprimida pregunta:

"¿Cuándo habrá un momento para mí? Quise amar, quise sentir apego, quise comprometerme con una relación y ahora ya no hay tiempo".

La parte suprimida se impone y el anciano pierde la cabeza y comienza a buscar relaciones. Ha dejado pasar todas las estaciones propicias.

Recuerda:

Vive al ritmo de la estación.

Vive en medio de tensiones cuando sea el momento para ello.


¿Qué tiene eso de malo?

¿Cómo podrías descansar si no conoces la tensión?

¿Cómo podrías sentir compasión si no conoces la ira?

¿Cómo podrías elevarte por encima del amor si no conoces el amor?

Para todo hay un momento propicio que llega por sí solo.


Así ha sido y será siempre. La existencia es vasta y no hay forma de que le impongas tus caprichos. Debes observar hacia dónde va y seguirla. He ahí la diferencia entre el hombre ignorante y el hombre sabio. El ignorante siempre empuja el río de acuerdo con su idea. El sabio no tiene ideas propias. Sencillamente, observa hacia donde fluye la naturaleza y fluye con ella.

No tiene ego para empujar; no está en conflicto con la naturaleza.

No busca conquistar la naturaleza, porque comprende la insensatez de semejante pretensión.

¿Cómo podría la parte conquistar al todo?

No, la persona sabia se entrega, se convierte en una sombra.

Se mueve con la naturaleza. Es como una nube blanca que se desliza en el cielo sin saber a dónde va, pero sin que eso la preocupe. No se preocupa porque su meta está donde quiera que el viento la lleve. La meta no es un fenómeno fijo.

Si dejas hacer a la naturaleza, encontrarás la dicha donde quiera que ella te lleve. La meta está en todas partes y tú solo debes permitir que suceda. Cada momento es el clímax y tu única labor es permitir que suceda. Permite, suelta, entrégate y podrás estar tranquilo: todo llegará en el momento propicio. Suficiente por hoy.

OSHO