
Las cosas son así:
si te opones al fluir de la naturaleza, serás desgraciado.
La desgracia es ir contra la naturaleza, y la desgracia es un buen indicador para quien sabe comprender. Indica que vas por el camino equivocado de alguna manera.
¡Endereza las cosas!
La desgracia, la angustia, la ansiedad, la tensión ayudan, porque son indicios de que algo anda mal en alguna parte.
No estás con la totalidad y en algún punto has iniciado tu propio movimiento particular.
Heráclito dice: "La inteligencia privada es falsa".
La inteligencia le pertenece a la totalidad. No trates de pasarte de listo. No puedes ser inteligente por cuenta propia.
Si te mueves, con la existencia tendrás la inteligencia, la claridad de percepción, la sabiduría.
Si te mueves por tu cuenta, será una necedad.
Necia es la persona que se encierra en sí misma, en su propia cueva. No está en contacto con el sistema de la energía total.
Es una verdadera idiotez.
Sabia es la persona que no se cierra en lo absoluto y permite que a través suyo fluya el aire, el cosmos entero.
No tiene barreras, no opone puertas cerradas.
No ejerce un derecho privado sobre su ser. Es porosa.
Siempre que se siente desgraciada, corrige de inmediato su situación; inmediatamente, presta atención a las señales de la naturaleza.
¡Es un síntoma!
Es lo mismo que sucede con la enfermedad: la enfermedad surge cuando no se maneja el cuerpo de manera natural.
La enfermedad es una buena aliada porque dispara la alarma:
"¡Compórtate, cambia tu forma de proceder!
En algo estás yendo contra la naturaleza".
Si no comes durante tres o cuatro días, te sentirías desfallecido, hambriento y triste. Todo el cuerpo gritará "¡Come!", porque el cuerpo necesita energía.
Recuerda siempre: la energía es neutral, de tal manera que la calidad de tu ser depende totalmente de ti. Puedes ser feliz o infeliz —es cosa tuya—. La responsabilidad no es de nadie más.
Come si sientes hambre. Bebe si sientes sed. Duerme si sientes sueño. No te impongas a la fuerza sobre la naturaleza; podrás salirte con la tuya durante un tiempo gracias a la gran libertad que hay. Si lo deseas, podrás ayunar durante unos días, pero cada día estarás más y más débil y cada día te sentirás más infeliz. Si lo deseas, podrás dejar de respirar durante unos segundos, pero solamente unos segundos, porque esa libertad no es muy grande. No tardarás en sentir que te asfixias y mueres por la falta de respiración.
Toda desgracia es señal de que te has equivocado en algo, de que te has descarrilado.
Recuerda siempre: la energía es neutral, de tal manera que la calidad de tu ser depende totalmente de ti. Puedes ser feliz o infeliz —es cosa tuya—. La responsabilidad no es de nadie más.
Come si sientes hambre. Bebe si sientes sed. Duerme si sientes sueño. No te impongas a la fuerza sobre la naturaleza; podrás salirte con la tuya durante un tiempo gracias a la gran libertad que hay. Si lo deseas, podrás ayunar durante unos días, pero cada día estarás más y más débil y cada día te sentirás más infeliz. Si lo deseas, podrás dejar de respirar durante unos segundos, pero solamente unos segundos, porque esa libertad no es muy grande. No tardarás en sentir que te asfixias y mueres por la falta de respiración.
Toda desgracia es señal de que te has equivocado en algo, de que te has descarrilado.
¡Regresa lo antes posible al camino!
Si comienzas a oír tu cuerpo, a oír la voz de la naturaleza, a tu ser interior, serás cada vez más feliz.
Aprende a oír a la naturaleza. Escucha al logos.
Escucha a quienes han despertado al logos y verás que siempre son naturales. No fuerzan nada, no empujan la corriente sino que fluyen con ella.
En eso radica su dicha.
OSHO





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