Exactamente de la misma forma tienes un cielo interno, que también está vacío. Las nubes vienen y van, los planetas nacen y desaparecen, las estrellas surgen y mueren, y el cielo interno permanece igual, intocado, inmaculado, íntegro.
Entra y disfruta del cielo interno. Recuerda: no eres ninguna de las cosas que puedes ver.
Saber es no tener miedo, y saber es estar lleno de amor. Saber es ser Dios, es ser inmortal.
No hay manera de contaminar el cielo, de dejar impresiones en él, de dejar huellas. Podemos dibujar líneas en el agua pero, en cuanto las hacemos, desaparecen; si las hacemos sobre piedra durarán miles de años. Simplemente no podemos dibujar líneas en el cielo, por tanto, ni siquiera nos planteamos la cuestión de su desaparición. Por favor, entended esta diferencia.
No podemos dibujar líneas en el cielo: puedo mover mi dedo por el cielo: el dedo pasa, pero no dibuja ninguna línea y ni siquiera surge la cuestión de su desaparición.
El día que una persona va más allá de la mente, cuando su conciencia transciende la mente, experimenta que, al igual que en el cielo, hasta el momento no se han dibujado líneas en el alma.
Es eternamente pura, eternamente iluminada, la polución no le ha afectado nunca.
OSHO





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